BIBLIOTECA
Leonora Carrington con agua de Jamaica
Un estruendo llega de repente en medio de la plática. Es la música tipo discoteca desde el radio de un vocho rojo. Leonora Carrington se levanta del asiento en el saloncito del primer piso. Se asoma por el balcón: —Usted, sí, usted. ¡Apague su música y además quite su carro de aquí, que es la entrada de mi casa! ¡Pendejo!El adolescente pide disculpas y arranca, derrapando llantas. La pintora surrealista ríe. “Bueno, hemos arreglado un poquito el mundo”, dice, y acepta que Lucero González la retrate con la luz que le entra por los ojos. “No. Con los surrealistas no tratábamos de reinventar el mundo. Era descubrir y dar una imagen de un mundo diferente. Pero eso ya lo habían […]
El autorretrato femenino en México durante la primera mitad del siglo XX
La productividad creativa de las mujeres en México, tanto en la Escuela Mexicana como en los demás movimientos artísticos de la primera mitad del siglo XX, es uno de los logros culturales más notables del gran Renacimiento artístico de la época. Patronas de las artes tales como María Asúnsolo, Pita Amor, Lupe Marín y Dolores Olmedo; pintoras como Nahui Ollin, Frida Kahlo, María Izquierdo, Olga Costa y Rosa Rolanda; y fotógrafas, como Tina Modotti y Lola Álvarez Bravo, son tan solo una muestra de las numerosas promotoras artísticas y creadoras visuales, quienes a través de sus distintas y complementarias labores enriquecieron el de por sí muy valioso y diverso panorama artístico nacional. Nutriéndose de las luchas libradas durante el siglo […]
Blues de Gloria Gervitz y Magali Lara
Blues le habla a un amante, con la voz femenina que lo redescubre. La creadora escucha el eco de una canción Geisha, de un poema sufí, de Yeats, del Cantar de los cantares y los utiliza para conformar su obra. Magali Lara dibujó los poemas en trazos color plata, gris y azul de blues, imágenes que suceden al lado de las palabras, ondulaciones que acompañan al poemario: una mezcla de genialidades.Los poemas de Gloria Gervitz no tienen puntuación ni mayúsculas, son casi partituras musicales. Para este libro de poesía, Gloria Gervitz trabajó muy de cerca el diseño tipográfico, el acomodo visual, los blancos que indican la respiración de los poemas: el momento en el que surge la poesía.
