BIBLIOTECA
Una cara cualquiera
La materia ¿Qué significa ser mujer y artista en México en 1990? Si bien, en el recuento de diez años de la producción de Mónica Castillo, la pregunta pierde retrospectivamente su vigencia, no deja de ser la interrogante de fondo que planteó su trabajo temprano. Castillo pasó siete años de su juventud en Italia y en Alemania. Cuando regresa a México, en 1985, después de estudiar en la Akademie der Bildenden Kunste en Stuttgart, procesa el choque cultural del rencuentro en una pintura intimista de temas culinarios que equipara la jerga, el cuchillo filoso y el almuerzo cotidiano, con los sueños eróticos, la emoción amorosa y el sufrimiento del desamor.
Dedicación, rigurosidad, seriedad y amor
Este libro fue hecho con dedicación, rigurosidad, seriedad y amor. Esta última postura la agradezco, porque sin ese ingrediente no hay ni rigurosidad ni seriedad ni dedicación ni esfuerzo. Creo profundamente en la gelatina aglutinante del amor; en ella todo es posible y este libro me recordó precisamente eso. Creo que me entenderá todo aquél con una intuición humanista de la vida.
Triques, Triquis, Trikis, Drikis ó Nanj nï’ïn
¿Cuál de las palabras que titulan este escrito será la que nos parece correcta para definirnos? A mi también me ha inconformado no tener una buena definición, pero cuando la encontré en un concepto que nos heredaron los viejos, las abuelas y abuelos, la confianza que ellos se dieron también la tomé para mi; por lo cual, permíteme compartir contigo, estimado lector, cómo llegué a esa conclusión. Más bien, cómo descubrí la herencia. Te platico: Cuando uno nace y crece en cualquiera de nuestras comunidades de repente nos damos cuenta que la gente diferente a nosotros nos llama triques o triquis. Bueno así escuché que decían cuando era chavo y no le di importancia; creo que los demás habitantes de […]
