Inventario
La intervención consta de tres diseños que revelan alarmantes datos de la Encuesta Nacional sobre Violencia contra las Mujeres realizada por el Instituto Nacional de Salud Pública en 2003, sobre las siluetas de algunas de las principales figuras de la época de oro del cine mexicano.
Señalando la ubicación exacta de las agresiones más frecuentemente registradas y sus resultados en porcentajes sobre las siluetas, la intención de la serie es proveer y exponer datos precisos sobre la violencia que padecen las mujeres mexicanas en la actualidad. Dicho en otras palabras, los carteles contrarrestan la vaguedad de términos como "violencia de género" al señalar y hacer públicos datos estadísticos reales sobre el cuerpo de tres de los principales iconos de la feminidad en la cultura popular mexicana. Las siluetas (y las actrices de quienes provienen) fueron elegidas para generar empatía en los espectadores, para quienes resultan familiares y conocidas.
Gracias al apoyo de Inmujeres DF, los tres diseños se exhibieron en las estaciones y los vagones del STC Metro de la Ciudad de México, además de 1000 carteles de cada uno distribuidos por la ciudad.
Fotografías: Tania Molina, Lorena Wolffer y Pancho López
**
Acta testimonial
Para Acta testimonial me interesó contraponer dos voces. La primera, escrita sobre los muros de la sala, se compone de los insultos que cotidiana y reiteradamente eran dirigidos a usuarias del Refugio Nuevo Día por parte de sus agresores, en todos los casos sus parejas o esposos. La segunda voz, el audio, le pertenece a ocho mujeres que estuvieron albergadas en el Refugio. Se trata de lo que llamo "réplicas": las palabras textuales y públicas que querrían decirles a sus agresores ahora que han escapado la violencia, con base en el derecho de réplica que establece la legislación mexicana.
Acta testimonial se presentó en La Celda Contemporáneo de la Universidad del Claustro de Sor Juana como parte de la exposición Inter-voces del 10 de septiembre al 31 de octubre de 2009.
Fotografías: Lorena Wolffer
**
La ropa sucia se lava en casa
Es un proyecto de Lorena Wolffer, Arturo Ortiz y Federico Gama
Partiendo de información estadística que revela que el estrato socioeconómico medio-bajo en las áreas urbanas de México presenta el mayor índice de violencia intrafamiliar y que es precisamente a ese sector al que están dirigidas las viviendas de interés social, decidimos realizar un proyecto conjunto para poner en evidencia que la calidad de vida generada en este tipo de fraccionamientos produce un incremento en la violencia de género e intrafamiliar, detrás de la construcción publicitaria de un imaginario de vida “perfecta”.
Una de las preguntas de la “Encuesta de Violencia Intrafamiliar 1999. Documento Metodológico y resultados, México 2000", realizada por el INEGI, indaga si las personas encuestadas consideran que “la ropa sucia se debe lavar en casa”. Se trata de un cuestionamiento que apunta al espacio privado como un sitio en el que la legalidad pública se cancela y que se rige bajo normas independientes, en las que la violencia es un comportamiento común y en ocasiones tolerado. Por tanto, este plantamiento y la preferencia por resolver los problemas familiares de forma privada y fuera de la esfera pública podría representar uno de los orígenes de la violencia intrafamiliar.
Para nuestra sorpresa, el 88% de los mexicanos y las mexicanas opinan que sí, “la ropa sucia se dede lavar en casa”. Ante esta información, decidimos emplear una estrategia publicitaria propia de las propagandas de vivienda de los grandes desarrolladores inmobiliarios, en la que se presenta la casa “ideal” como una gran oportunidad. La vivienda —una maqueta a escala de dos casas, engañosamente presentadas como una— yace sobre una mano que ofrece una vida utópica. Sin embargo, tiene una de las ventanas centrales rota. El slogan publicitario es precisamente: “La ropa sucia se lava en casa: el 88% de los mexicanos lo confirman”.
El objetivo de la pieza es despertar una reflexión pública sobre las políticas económicas, de desarrollo social y urbano que generan las condiciones para reproducir la violencia de género e intrafamiliar, mediante un ideal inalcanzable e irreal de casa y vida.
El "espectacular" se presentó en la fachada de Radio UNAM en la Ciudad de México en noviembre de 2009.
Lorena Wolffer: conversar en el cuerpo
Por Angélica Abelleyra
Su cuerpo es una metáfora, un mapa. Y Lorena Wolffer (DF, 1971) lo reconstruye a cada instante para que sirva como vehículo de conocimiento y de experiencia individual y colectiva en una gama infinita de significados.
La pintura fue su primer encuentro con el arte. La practicó en Barcelona, además de estudiar teoría y crítica del arte; sin embargo se dio cuenta que no era el formato que buscaba. Viajó a Estados Unidos y allá empezó a acercarse a eso llamado performance: el medio que considera más adecuado para abordar, desde y en el propio cuerpo femenino, ciertos temas relacionados con la feminidad y sus estereotipos así como fenómenos sociales y políticos: los asesinatos de mujeres en Ciudad Juárez y la relación México-Estados Unidos, entre otros asuntos.
Instalaciones, fotografía y proyectos en espacios públicos –los espectaculares- han sido otros formatos que integran su lenguaje artístico. Memorable para los ojos atentos fue su contra-campaña Soy totalmente de hierro (2000): un ejercicio de resistencia que nos recordaba la campaña publicitaria Soy totalmente Palacio (de la tienda departamental El Palacio de Hierro).
Aunque Lorena inició este proyecto para objetar dicha estrategia de Ana María Olabuenaga, en el proceso de creación decidió que no quería realizar una campaña en oposición directa sino analizar, indagar y criticar los fundamentos que sustentan a ésta y otras prácticas mercadotécnicas que alimentan nociones esquematizadas del cuerpo femenino y la feminidad. Los primeros bocetos se inspiraron en la estrategia de la tienda y los expuso en el Museo Carrillo Gil en 1999 pero buscó que los espectaculares siguientes contaran con una iconografía más apartada. Obtuvo una beca del FONCA y la Secretaría de Desarrollo Social del DF aceptó su proyecto con diez espectaculares. En negros, grises y rojos, las imágenes presentaban a una joven morena de mirada desafiante frente al asedio libidinoso de hombres en una pesera; en otra la mujer grita encolerizada y en una más presenta con desenfado su propio “palacio de hierro”: una ciudad caótica, llena de tráfico y contaminación. O sea, nuestra defeña capital odiada y amada.
Cuando Wolffer se inició en el performance y fue curadora y directora de Ex –Teresa, profesaba una fe casi incuestionable en el medio. Pero hoy es más crítica y escéptica porque la mayoría de los autores, curadores y promotores no han atendido los aspectos pedagógicos y críticos del medio hacia un público multitudinario, y si bien existe más seriedad en la crítica, la documentación sigue siendo escasa y la obra queda sólo en la memoria de unos cuantos.
Autora de una quincena de performances: Miss México, Alienation, 01-800-liposuction y Mexican territory, presentados en España, EU, Irlanda, Québec, Francia y México, abordó ese asunto de vergüenza nacional en Ciudad Juárez. En Mientras dormíamos (2002) utilizó su cuerpo desnudo como un mapa donde narró la violencia y muerte de 50 mujeres con nombre y apellido (escuchados en altavoz) asesinadas al norte de México. La intención era dejar atrás términos genéricos como “las mujeres de Juárez” que provocan aún más indiferencia social.
De esta manera, plantea corrosivas interrogantes del entorno y en sus piezas conversa desde y en su cuerpo a través de la violencia, la sangre, el desenfado y la confrontación incómoda donde lo que permanece es su intención que el arte funcione como herramienta de cambio y espacio de libertad.
Texto publicado originalmente en La Jornada Semanal (06/junio/2004). Integra el libro editado por la UANL. |