Laura Anderson Artista visual  
     
 

Laura Anderson: La piel de la tierra
Museo de Arte Moderno

Uno puede imaginarse que con madera, semillas y pigmentos se elabore una obra de arte, que las manos de un creador empeder­nido, simplificado, hagan de esos tres humildes elementos un nuevo componente del mundo real. Pero si uno no puede imagi­narlo, porque su concepto del arte lo imposibilita para depurar la mirada, desalojarla de imágenes ornamentales y hacerla retornar a las fuentes básicas de la estética fundacional —lo simple, lo "naturalmente accidental y de inmediato repetido—, entonces debe hacer un ejercicio de recuperación.

Consiste en traspasar las apariencias de la forma y llevarla a su primaria desnudez. ¿Esencialismo? Puede ser, pero es el de lo inicial, la naturaleza, y no el de la idea, la cultura. Por esa tan­gibilidad, traspasar las apariencias tiene que ver mucho más con el mundo que con sus interpretaciones, mucho más con las puer­tas perceptivas de los sentidos que con las ventanas de la observación imaginaria, mucho más con el cuerpo, guía inequívo­co, que con la mente, traductora arbitraria del significado de las cosas.

" El atractivo del conocimiento —asentó Nietzsche— sería muy pequeño si en el camino que conduce a él no hubiera que superar tanto pudor." Esta fórmula es aplicable a las creaciones plásticas de Laura Anderson Barbata que aquí se reúnen: un camino de conocimiento que supera el recargado pudor estético de la cultura occidental y obtiene las revelaciones primarias del hecho artístico entre aquello que la cronología tilda de primitivo, es decir, de esencial. Quizá por ello La piel de la tierra es un cierre de doble cremallera que contiene pares de opuestos entremezclados,nuevos y viejísimos lenguajes que se funden entre sí: acción y contemplación, encuentro y recuerdo, extrañeza y similitud, selva y ciudad, arcaísmo y modernidad: madera, semillas, pigmentos y carbón, lo que uno puede imaginarse.

"Existen dos tipos de experiencias para mí en la selva— explica Laura Anderson Barbata, en la entrevista que páginas adelante se publica—: una es la del trabajo activo y la otra es la del trabajo contemplativo. El trabajo más pesado comienza cuando salgo de la selva y estoy en mi taller, sola en un espacio, con los apuntes que hice, las fotografías que tomé, plumas de aves, semillas, hojas que he recogidoy una bolsita de carbón. Todo esto simboliza algunos de los momentos que he vivido en la selva."

La dualidad es el signo de una creación plástica emblemática, cuyos orígenes operan en la naturaleza y sus interpretacio­nes en la ciudad. El resultado es una mirada que vuelve a poseer los milagros primarios: la piel de la tierra, la piel del arte, la piel esencial. (fso)

 

 
     
 
 
 
 
 
Sólo tienes que pasar el puntero sobre la viñeta para apreciar la obra en tamaño mayor.
 

1.- Autoretrato
Carbón sobre papel arroz

2.-El cuerpo oculto
Mixto sobre lino

3.- Mis tres cuerpos
Madera, semilla y pigmento

     
 
 

 

 


 
 
       

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