Presentación MUMA, 14 de marzo de 2015 / Biblioteca Vasconcelos

Por Angélica Abelleyra

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Sobre el género como espacio de afirmación elegido "en el hacer"; la posibilidad de ampliar y complejizar la dicotomía hombre / mujer, y las múltiples maneras en que nos relacionamos, miramos y nos miran, nos presentamos, rechazamos y confluimos, transcurrió la segunda mesa del MUSEO DE MUJERES ARTISTAS MEXICANAS, MUMA, en la Biblioteca Vasconcelos.

El pasado 14 de marzo, las artistas Lorena Wolffer, Eve Alcalá y Edith Cabrera hablaron del performance y la creación artística como formas de crear conciencia en los públicos y "visibilizar" las realidades del "ser mujer" en la sociedad mexicana. Como resultado del Laboratorio de Arte y Género (LAG) dirigido por Wolffer (Centro de Cultura Digital) sus dos alumnas compartieron con el público algo de sus proyectos "Esporas disidentes" y "Territorios de contingencia": ambos marcados por condiciones de violencia y discriminación experimentadas a diario en la piel de jóvenes y adultas en nuestro país.

Eve Alcalá presentó los carteles donde mujeres de su familia se ubican lejos de la "natural" condición de "ama de casa" y prefieren situarse como "cuidadoras de la vida humana" que no reciben salario ni reconocimiento por parte de la pareja, los hijxs y la sociedad en general. Las esporas disidentes son, para ella, esas partículas de conciencia que pueden sembrarse en lxs diferentes agentes que conforman nuestra colectividad para hacer visibles, al menos, las necesidades y expectativas de crecimiento personal, intelectual y emocional de las mujeres que trabajan en el hogar y no por ello son menos subversivas.

Por su parte, Edith Cabrera refirió su proyecto en Pachuca, Hidalgo, donde dibujó aceras con las siluetas de mujeres agredidas física o verbalmente. Esas "huellas" en territorios de contingencia son su forma de denuncia no sólo de la violencia hacia las mujeres, bastante oculto por cierto, sino de la segregación del espacio público que han experiemntado a lo largo de los años. Y aunque el público no fue abundante en la Vasconcelos, lxs asistentes quizás se llevaron a casa algunas preguntas sobre su propia manera de relacionarse en el espacio íntimo y colectivo para no seguir replicando violencia, indiferencia y discriminación.

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